Este es el noveno artículo sobre relaciones internacionales, los anteriores se pueden leer aquí: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 , 8 y 9.

Aun cuando ha quedado claro que la teoría realista es la más completa para comprender el sistema internacional, esto no quiere decir que pueda explicar todo lo que sucede en el mundo. Como toda teoría descriptiva tiene puntos ciegos o comete errores en sus supuestos iniciales. ¿por qué a veces las grandes potencias no son capaces de enfrentarse a una guerrilla de segundo nivel?, ¿por qué hay naciones que prácticamente eligen el suicidio antes que rendirse frente a una mayor potencia?, ¿Por qué naciones eligen seguir con antiguas rencillas que drenan sus recursos?

Esto se debe a que la teoría se basa en dos falsos supuestos: La Racionalidad y las cajas negras, y tiene al menos dos puntos que no considera: la subordinación de la política exterior a la interior y la incerteza de la guerra.

Falsos supuestos de la teoría realista

Primer Falso supuesto: La Racionalidad de los estados

El primer gran error de la teoría realista es la presunción que los estados son agentes racionales. Esto es difícil de sostener por el mero hecho que quienes administran un estado son seres humanos. Y cualquier psicólogo que se precie nos dirá que no somos seres racionales, sino estamos motivados por deseos irracionales, pasiones, prejuicios, miedos y rencores. Esta irracionalidad es especialmente visible en los estados totalitarios, donde es más difícil criticar al liderazgo si está cometiendo locuras.

A comienzos del 2018 se reportó un ataque con gas contra civiles en Siria. Varios comentaristas, incluyéndome también al principio, pensaron que el ataque con gas debía ser un montaje: Assad sería un estúpido en bombardear a su propia población, sobre todo cuando estaba ganando.

Lo mismo pensaron los analistas del gobierno norteamericano durante la segunda guerra mundial cuando empezaron a recibir reportes de supuestos campos de exterminio humanos dirigidos por los nazis en Europa oriental. Los analistas dijeron: solo un estúpido dañaría su esfuerzo bélico, mataría tanta gente que podrían usar como trabajadores o soldados y sobrecargar su sistema de ferrocarriles con carga humana a eliminar. Y eso era exactamente lo que los nazis estaban haciendo. La ceguera ideológica lo puede todo. El Nacional-Socialismo, el Comunismo y su versión árabe: el Ba’ath son ejemplos de ello. Los estados, para mal o para bien, pueden actuar irracionalmente y dañar sus intereses en el largo plazo.

Segundo falso supuesto: La caja negra

Según el mismo Mearsheimer en su libro “The Tragedy of Great Power politics”, la teoría considera a un estado como una simple “caja negra”, dentro de la cual no se puede inferir sus verdaderas intenciones y solo debe considerarse sus capacidades reales. Esto es también evidentemente incorrecto.

Las naciones son usualmente muy transparentes en sus intenciones políticas. Incluso los estados policiales tienen la costumbre de informar a través de sus medios de propaganda cuales son los objetivos estratégicos que se plantean. El “América para los americanos” [1] de Monroe, el “Lebensraum” de Hitler, la “unificación de Corea” de la dinastía Kim, son buenos ejemplos de cómo diversos tipos de estados señalizan sus objetivos estratégicos.

Movilizar militarmente a miles de personas para agredir a otro estado requiere una enorme cantidad de esfuerzo comunicacional.

Por lo mismo se pueden efectivamente inferir políticas e intenciones de los líderes de un estado, sean democracias o dictaduras totalitarias. La teoría realista usualmente no se preocupa de las metas políticas concretas de un estado, sólo de sus capacidades reales o futuras.

Es cierto que las intenciones y políticas de un gobierno pueden cambiar de un día a otro. EEUU es el ejemplo de una nación que el foco de su política exterior cambia cada 8 años si la oposición llega al poder. Turquía, aliado tradicional de Israel se alejó bruscamente de esta última en cuanto Erdogan llegó al poder. Pero ignorar tales cambios de prioridades puede ser peligroso en el corto plazo.

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Puntos ciegos de la teoría realista

1- Supeditación de la política exterior a la interior

Otro factor que la teoría realista rara vez toca es la subordinación de la política exterior a la política interior de una nación. Los estadistas usualmente planifican su actuar internacional de acuerdo a sus valores, prejuicios y presión interna.

El mejor caso al respecto es EEUU, nación que usualmente cambia su actuar internacional en 180° cada ocho años. Nixon se retiró de Vietnam del Sur debido a la impopularidad de la guerra en la región.

Desde la administración de Reagan grupos terroristas islámicos estaban acostumbrados a que EEUU retrocediera en el exterior cada vez que sufrían un atentado terrorista. Los ataques contra tropas americanas en Libano en 1983, el fiasco de la intervención en Somalia, el ataque al destructor Cole el Octubre del 2000 significaron que los gobiernos de Reagan y Clinton se replegaran de la región. Un fiasco exterior hacía que la opinión pública presionara al gobierno a ceder sus intereses externos. Esto se llevó al extremo el 2011. Obama cometió el error retirarse precipitadamente de Iraq por presión política interna, con una opinión pública cansada de 7 años de guerra. El resultado fue ISIS.

En otras grandes potencias la cosa no era muy distinta. El gobierno británico se veía forzada a hacer concesiones a India dada la popularidad entre la misma población inglesa de Gandhi y su movimiento independentista. Robert Acemoglu en su libro “Why Nations Fails” cuenta una historia aún más interesante: A mediados del S. XX, Botswana, colonia británica en África, estaba bajo el riesgo de ser anexada por Sudáfrica, también aún bajo administración inglesa. Para evitar esto Botswana inició una campaña de relaciones públicas en Inglaterra, la cual resultó tan exitosa que permitió a esta nación lograr su independencia fuera del control sudafricano.

2- Intenciones vs capacidades reales

Otro punto que la teoría realista deja completamente de lado son las intenciones del liderazgo político de un estado. Estas intenciones pueden ser completamente incongruentes con la capacidad real de un estado. Pero aún más sorprendente son los estados que, pese a sus evidentes limitaciones económicas y pequeño tamaño, logran salirse con la suya.

El siglo XX está lleno de ejemplos de estados que sus objetivos internacionales superaban con creces sus capacidades económicas y militares. La Cuba del dictador Fidel Castro, fue capaz de lanzar exitosas expediciones militares en África, con una extensión mucho mayor a sus capacidades reales. [2] Finlandia logró sistemáticamente evitar ser re-anexada por la Rusia soviética, tanto gracias tanto a sus capacidades militares cómo diplomáticas. La dictadura de Vietnam del Norte logró invadir a la protodemocracia de Vietnam del Sur pese al apoyo americano cuando comprendió que EEUU no tenía cómo estrategia militar invadir Vietnam del Norte. Este último gobierno fue capaz de leer la política interna de la gran potencia y adecuar su estrategia de guerra.

El mayor forado en la teoría realista es ignorar la psique humana y la naturaleza del conflicto: La guerra, más que una mera batalla material, es un choque de voluntades. Como escribió Carl von Clausevitz: “una guerra se gana sólo cuando el oponente pierde la voluntad de seguir luchando”.

Ir a la guerra es siempre una apuesta

Otro punto que usualmente la teoría realista no toca es la enorme incertidumbre en el resultado de un conflicto. Ir a la guerra es una apuesta que no se puede medir y predecir simplemente por la superioridad material de una nación. En 1881, Chile debió haber sido derrotado por Perú y Bolivia. En 1905 Rusia tenía los números a su favor en la guerra naval contra Japón. En 1940, Francia e Inglaterra tenían un millón de hombres más que Alemania.

Como escribió Winston Churchill:

”Let us learn our lessons. Never, never, never believe any war will be smooth and easy, or that anyone who embarks on the strange voyage can measure the tide and hurricanes he will encounter. The stateman who yields to war fever must realize that once the signal is given, he is no longer master of policy but the slave of unforeseeable and uncontrollable events. Antiquated war offices, weak, incompetent or arrogant commanders, untrustworthy allies, hostile neutrals, malignant fortune, ugly surprises, awful miscalculations-all take their seats at the council board on the morrow of the declaration of war. Always remember, however sure you are that you can easily win, that there would not be a war if the other man did not think he also had a chance.”

“Aprendamos nuestra lección. Nunca, nunca, nunca crean que una guerra será suave y fácil, o que cualquiera que se embarque en el viaje extraño puede predecir las mareas y los huracanes con los que se encontrará. El estadista que se entrega a la fiebre de la guerra debe darse cuenta de que una vez que se da la señal, ya no es el maestro de la política, sino esclavo de eventos imprevisibles e incontrolables. Comandos de guerra anticuados, comandantes débiles, incompetentes o arrogantes, aliados no confiables, neutrales hostiles, fortuna maligna, sorpresas horribles, errores de cálculo terribles, todos toman asiento en la mesa de consejo en la mañana cuando se declara la guerra. Siempre recuerden, aunque estén seguros de que pueden ganar fácilmente, no habría una guerra si el otro hombre no pensara que él también tiene una chance de ganar”

Conclusión

La teoría realista es bastante buena para explicar el comportamiento macro y a largo plazo de las grandes naciones, pero tiene una serie de fallas que otras teorías han tratado de suplir.

Las teorías se ven muy bien en el papel, otra cosa es la realidad. Ahora bien, incluso dicho lo anterior, me voy a atrever a levantar una teoría alternativa en mi próximo artículo que ayude a comprender mejor el sistema internacional. ¿alguien leyó la Guerra del Peloponeso de Tucídides?

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[1] http://thesocialsciencepost.com/es/2015/04/america-para-los-americanos-la-doctrina-monroe-y-la-politica-de-ee-uu-en-latinoamerica/
[2] http://www.people.fas.harvard.edu/~jidoming/images/jid_cubanforeign.PDF