El gobierno de los EEUU abrió oficialmente la embajada norteamericana en Jerusalén, a contrapelo de la comunidad internacional y pese a las amenazas de la Autoridad Palestina. Si bien hubo protestas con muertos organizadas por Hamás, estas fueron menores a las que esperadas. A nivel internacional, tampoco hubo el revuelo prometido, salvo protestas frente a embajadas norteamericanas.

¿Por qué Trump movió su embajada ahí?, ¿Por qué también la respuesta contra tal decisión no fue tan fuerte en la práctica?. Hay varias razones estructurales de fondo.

En este análisis voy a dejar de lado los detalles históricos, por el momento los voy a considerar conocidos. Lo único relevante para nuestro análisis es que en 1967, en de la guerra de los 6 días, Israel capturó Jerusalén oriental, que estaba bajo ocupación jordana. Desde 1967 hasta el día de hoy Israel ha controlado parte de los territorios ganados en tal conflicto, entregando posteriormente Gaza, Cisjordania y el Sinaí.

Lo que sí debo explicar es el trasfondo cultural que impulsaba las malas relaciones entre el mundo árabe e Israel, y por qué estas relaciones han mejorado.

El mundo árabe no apoya la causa palestina, pero odia Israel

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Protestas organizadas por Hamás en frontera con Gaza. Fuente NYT.
Al leer revistas especializadas y conversando con personas del mundo árabe, queda claro que el apoyo a la causa palestina no es por simpatía a tal pueblo, sino lo hacen por animadversión a Israel. Al escarbar un poco se desnuda una razón cultural y religiosa: para el mundo musulmán es inaceptable que uno de sus lugares sagrados esté controlado por un pueblo Kufar [1] o no creyente en Alá. Es aún una cultura supremacista, donde las otras culturas y religiones son consideradas como inferiores.

El mundo musulmán, usando una tosca generalización, es todavía una cultura que rememora un pasado que acabó hace 500 años, cuando el imperio Abasida y luego Otomano fueron los más poderosos y avanzados del mundo. Esto contrasta totalmente con la cultura occidental, donde usualmente desconocemos nuestro pasado o tenemos una muy mala opinión de éste. Basta ver en Latinoamérica los comentarios para el día de la Raza.

Al menos en las elites árabes esta actitud ha ido cambiando de a poco, donde han descubierto que Israel es una contraparte que cumple su palabra o, en el peor de los casos, simplemente aceptaron que es imposible deshacerse de ellos.

Cambios en las relaciones de poder

Conociendo este trasfondo cultural se puede entender porque la Liga Árabe siempre apoya públicamente la causa palestina. También se entiende el por qué en las últimas décadas el cuerpo diplomático del resto de las naciones termina apoyando lo impulsado por ella: tal Liga representa a 22 naciones y 423 millones de personas, Israel es sólo una nación con apenas 8 millones de habitantes. En el sistema internacional, el tamaño importa.

Ahora, hay varios factores que han reducido fuertemente el peso específico del mundo árabe y además cambios en sus intereses estratégicos de varios de sus actores.

1-La irrupción Persa

Irán, nación no árabe y de corriente musulmana chií, tomó como objetivo político internacional ser la nación dominante en el mundo musulmán, buscando desplazar en relevancia a Egipto y Arabia Saudita, ambas árabes y suníes. Su primer paso fue entrar en Iraq apoyando las milicias chiíes contra las fuerzas americanas hace 14 años. Hoy apoya militarmente al bando chií Houthi en Yemen, las milicias chiíes Hizbulla en Líbano y Siria, adicionalmente apoya económica y militarmente las milicias de suníes de Hamas en Gaza. Además tiene como objetivo estratégico la destrucción de Israel. De pronto las naciones árabes suníes se encontraron peleando en el mismo bando que la nación judía contra un enemigo común. [2]

2-La primavera árabe e ISIS

La primavera árabe el año 2010 puso en jaque varios gobiernos en medio oriente, dejando a Libia acefala mediante guerra civil y causando otra guerra civil, que aún perdura, en Siria. Además forzó la salida del poder del dictador tunecino Ben Ali, y empujó en Egipto la llegada al poder de la Hermandad Musulmana. Casi al mismo tiempo los árabes descubrieron que existía algo peor que la ocupación de las fuerzas americanas en Iraq: su repentino retiro. Tal vacío de poder permitió que un pequeño pero radicalizado grupo de ex miembros de Al-Qaida, ISIS, tomará el control de enormes territorios del Éufrates y luego aprovecharan la guerra civil en Siria para entrar ahí también, atrayendo a miles de suníes de todos los rincones del mundo a participar del nuevo Califato. Tales acontecimientos han debilitado tremendamente a las naciones árabes y las han obligado a dejar el tema palestino-israelí en segundo plano. ISIS era una amenaza existencial, Israel no.

3-Irrelevancia e irresponsabilidad de la Autoridad Palestina y de Hamás

La Autoridad Palestina se ha ido convirtiendo con los años en un actor cada vez menos relevante dentro de la comunidad internacional, esto se debe a varios factores: Peor su mayor debilidad es ocasionada por la asimetría entre sus objetivos estratégicos y los medios a su alcance.

Dennis Ross, el negociador americano durante los acuerdos de paz del año 2001, cuenta en su libro The Missing Peace que Israel le ofreció a Palestina el control de Jerusalén oriental y casi todo el control de Cisjordania, pero las negociaciones fracasaron porque Arafat literalmente debía aceptar el derecho de Israel a existir. El mayor error que puede cometer una nación débil y pequeña es dejarse llevarse llevar por sus pasiones intestinas en vez de hacer un análisis frío de costo/beneficio frente a un contrincante que lo supera varias veces en poder económico y militar.

Para empeorar las cosas el año 2006 la Autoridad Palestina perdió el control de la franja de Gaza frente a Hamás. Grupo suní radical que busca instaurar un estado islámico en la región y destruir Israel. La AP ha demostrado ser con los años un actor corrupto e incompetente, no ha sido capaz de estimular su economía y es completamente dependiente de ayuda monetaria extranjera para sobrevivir, y lo mismo sucedió con Hamás. Ambos aún aspiran a recuperar todos los territorios que hoy controla Israel, pese a que no tienen los medios para lograrlo.

Los palestinos se han convertido en un actor irrelevante. Por el otro lado Israel ha demostrado ser un activo para las naciones árabes para contener la injerencia Iraní en la región.

4-Petroleo y gas norteamericano

Hace pocos meses EEUU se volvió el tercer mayor productor de petróleo después de Rusia y casi alcanzando a Arabia Saudita [3]. Esto ha permitido reducir la dependencia de EEUU del petróleo de medio oriente, disminuyendo la capacidad de presión económica de las naciones árabes sobre Norteamérica. Lejos están los días cuando la OPEP ( Organizacion de Países Exportadores de Petroleo) podía chantajear a los EEUU cortando la producción de petróleo. Incluso hoy, gracias a las desregulaciones de la administración de Trump, EEUU está exportando gas [4] y carbón [5] a Europa. Hoy la Casa Blanca está presionando a Alemania para que no construya un gaseoducto ruso y prefiera comprar gas americano [6]. A Arabia Saudita ya no lo le basta ofrecer petróleo para mantener a los EEUU como aliado, debe buscar otras áreas de interés en común.

Crónica de una mudanza anunciada

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El Senado norteamericano había dado la indicación a la Casa Blanca de mover su embajada a Jerusalén hace más de dos décadas. Para la clase política y el grueso de la opinión pública norteamericana Israel es un aliado cercado que debe ser apoyado. Pero los sucesivos gobiernos retrasaban cada 6 meses tal medida dado el costo internacional de hacerlo. Hoy la situación en medio oriente ha cambiado radicalmente, volviendo el costo político del traslado algo aceptable para administración norteamericana.

Para la administración de Clinton, agobiada por crisis políticas en sus últimos años e intentando liderar los procesos de paz de Camp David, no le era una movida conveniente. La administración de G. W. Bush, con su “war on terror” tenía las manos suficientemente ocupadas como para abrir otro frente de conflicto. Para el gobierno de Obama, que tenía una personal animadversión con el primer ministro israelí, Netanyahu, y quería llegar a un acercamiento con Irán, aun menos le era una alternativa.

Pero para la administración de Trump recién llegada no habían tales impedimentos. Adicionalmente quería mostrar a su electorado que él cumple su palabra. Todos los presidentes anteriores prometieron en campaña hacer tal movida, pero sólo Trump la cumpliría. Es un plus para los “midterms” de noviembre.

Sobre los opositores occidentales a tal medida, los países europeos son completamente irrelevantes en la región. Rusia, por su parte, pese a que públicamente se opuso a tal movida, llamó a todas las partes a “actuar mesuradamente” e incluso invitó al primer ministro israelí a las conmemoraciones de la victoria sobre la Alemania Nazi [7]. Rusia oficialmente ya considera Jerusalén occidental como la capital del Israel, tal como lo publica en la página oficial de su cancillería[8].

Los países árabes, si bien presentaron una declaración conjunta de la Liga Árabe, no parecen haber tomado medidas serias al respecto contra EEUU o Israel. Su declaración parece ser sólo para mantener a la galería tranquila.

Por su parte Hamas organizó protestas con sus milicias para cruzar la frontera en Gaza y provocar la respuesta de las fuerzas israelíes. Tales muertes se pueden considerar casi pensadas para provocar condena internacional contra Israel, pero también muestran una vez más la completa incapacidad de los liderazgos palestinos de hacer algo efectivo al respecto.

Conclusiones

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Los líderes palestinos han pagado el precio de vivir en base de ilusiones y no realidades pragmáticas. Israel comprendió en su minuto que la solución de una nación única, sólo Israel, no era materializable. Menos intentar ocupar territorios indefinidamente como Gaza, de donde se retiró unilateralmente el 2005.

Israel está ahí hace 70 años y no va desaparecer. Tal como en su minuto aparecieron nuevas naciones que ocuparon un territorio foráneo. Los turco-otomanos, los califatos árabes, las naciones americanas y Gibraltar son ejemplos de ello. Por mucho que los palestinos sientan que su causa es legítima, justa y quieren sentir que sus muertos no han sido en vano; si quieren poder recuperar algo primero deben aceptar lo que tienen y luego crecer económicamente para competir en el futuro con Israel en mejores condiciones.

Aunque muchos consideran que Donald Trump es un tipo impulsivo y que toma decisiones arriesgadas, la administración norteamericana estimó correctamente que el costo político del traslado sería mínimo. La decisión de Trump no fue un arrebato o una muestra de liderazgo extremo, simplemente estaban constatando la realidad que había hace rato en el terreno.

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[1] http://www.muslimasoasis.com/true-meaning-kufar/
[2] http://www.bbc.com/news/world-middle-east-42094105
[3] https://www.cnbc.com/2018/01/31/us-oil-production-tops-10-million-barrels-a-day-for-first-time-since-1970.html
[4] https://www.wsj.com/articles/russia-readies-for-u-s-gas-competition-in-europe-1503140402
[5] https://www.wsj.com/articles/coal-jobs-get-a-boostfrom-exports-1519473600
[6] https://www.wsj.com/articles/trump-presses-germany-to-drop-russian-pipeline-for-trade-deal-1526566415?mod=searchresults&page=1&pos=1
[7] https://www.wsj.com/articles/at-putins-parade-netanyahu-seeks-understanding-on-iran-1525876793?mod=searchresults&page=1&pos=3
[8] http://www.mid.ru/en/foreign_policy/news/-/asset_publisher/cKNonkJE02Bw/content/id/2717182

Foto Portada: AP Photo/Ariel Schalit