Desde el 23 de enero está en desarrollo una pugna de poder en Venezuela. El presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, dentro de sus atribuciones legales, se proclamó Presidente interino de la República y llamó a Nicolás Maduro a entregar el poder.

El grueso del continente americano y varios paises europeos apoyaron inmediatamente a Guaidó. Rusia, China, Turquía, Cuba, Bolivia y Nicaragua se decantaron al instante por Maduro. Más países se han decantado por un lado u otro desde entonces.

Maniobras de apoyo desde el extranjero a ambos bandos parecen estar en movimiento. Putin habría enviado fuerzas de seguridad privadas para guarecer a Maduro. John Bolton dejó entrever “por accidente” en una entrevista la posibilidad de enviar 5 mil tropas a la frontera con Colombia.

Si bien hasta el día de hoy la situación en Venezuela está en tablas, es evidente que Maduro va a ganar en el mediano plazo. Las fuerzas armadas están de su lado. Sea en democracia o en una dictadura, además de tener soporte de al menos una parte de la población,  el poder se sostiene con el apoyo implícito o explícito de las fuerzas militares y policiales. Únicamente eso explica que el Chavismo haya logrado permanecer tantos años en el poder pese a la corrupción, pobreza, hambruna y muerte que han traído sus políticas de gobierno.

La estrategia de Maduro es clara, simplemente aguantar el chaparrón y dejar que la oposición se canse, como las veces anteriores. La única forma que Maduro abandone el poder es que el Ejército se rebele o una fuerza militar extranjera le expulse. Ambas opciones parecen aún muy lejanas. Todo lo demás, cómo declaraciones de embajadores, cancilleres y apoyo en las redes sociales a favor o en contra, es irrelevante.

 

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Fuente Foto Portada: Getty