Han pasado ya 40 años de la crisis militar que tuvo a Chile y Argentina al borde de la guerra en 1978. Como en varias ocasiones se ha hecho mención de los esfuerzos diplomáticos para solucionar el conflicto, pero ningún análisis profundo se ha hecho sobre las verdaderas razones para el fin del conflicto: La voluntad del gobierno chileno de ir a la guerra si era necesario.

Fue claro que la diplomacia no fue el factor fundamental para acabar con la crisis cuándo, a principios del año 78, el gobierno argentino consideró nulo el laudo arbitral de la corona británica. Arbitraje al que la misma Argentina había aceptado someterse.  El Gobierno argentino solo aceptaría un resultado diplomático que fuera favorable a sus intereses.

Una vez rechazado el laudo británico Argentina comenzó acumular tropas en la frontera y preparar su marina con el objetivo de aplicar presión militar a Chile y que este cediera las islas bajo amenaza de guerra. Chile decidió no ceder.

Cuadro geoestratégico chileno previo a la crisis

Chile venía de superar en 1975 una crisis fronteriza con Perú, esta crisis dejo consecuencias interesantes para la crisis con Argentina: Cuentan integrantes de la Dirección de Defensa Nacional (DIDENA) chilena de aquel entonces que Perú intentó organizar una alianza militar con Argentina, pero este país la rechazó. Esta vez, en 1978, los peruanos le devolvieron la mano a los trasandinos y rechazaron de plano sus acercamientos.

El mayor miedo de Chile siempre fue una guerra abierta contra sus tres vecinos, la famosa Hipótesis Vecinal 3. En esta ocasión solo habría un frente.

En el lado político Chile tenía otra ventaja: en el gobierno militar había una clara línea de mando y con la salida del General Leigh de la Fuerza Aérea en julio del 78 y la asunción el General Matthei se habían acabado las rencillas internas. Posteriormente Pinochet nombra a Matthei como jefe de las operaciones militares, quedando el primero exclusivamente a cargo del gobierno. Había una clara separación de responsabilidades. La situación del gobierno argentino no podía ser más distinta.

Un gallinero en la Casa Rosada

La dictadura militar argentina no gozaba de la misma unidad que su contraparte chilena. Las tres ramas estaban en constante conflicto por dominar el gobierno, siendo tales peleas incluso filtradas a la prensa. Adicionalmente había bandos pro y anti guerra.

Quienes parecían querer evitar el conflicto eran Videla y Viola (Ejército), mientras que el más pro bélico era Massera (Marina) y Galtieri (Ejército). Por su parte la Fuerza Aérea nunca apoyó la guerra

Muchos oficiales veían a Chile como una nación hermana en la lucha anticomunista.  En resumen: no había ni mando ni política clara en el lado argentino. Tal desorden le costaría caro cuando invadieron las Falkland en 1982.

Marcando una línea roja

wikipediaDetalle mapa: Meridiano 66

En la madrugada del 22 de diciembre de 1978 la flota argentina, FLOMAR, ya había estado esperando varios días en alta mar, y acababa atravesar una tormenta que la dejó en malas condiciones. Tenían una misión doble: Enfrentarse a la flota chilena y al mismo tiempo apoyar el desembarco en islas que ya estaban ocupadas por tropas enemigas.

Al dirigirse rumbo a Chile recibieron por radio un mensaje sin encriptar para la flota chilena.  El jefe de la Marina chilena, Almirante Merino, emitió las siguientes escuetas palabras: Interceptar FLOMAR si atraviesa el meridiano 66. Al rato después la marina Argentina recibió un mensaje encriptado de sus superiores de al menos 500 palabras cuyo contenido aún es secreto, después de eso FLOMAR dio media vuelta y volvió a puerto. A las pocas horas el gobierno argentino aceptó la propuesta chilena de una mediación papal.

En 1978 las fuerzas chilenas trazaron una línea roja en el mar e hicieron saber públicamente que habría guerra si esta era atravesada. Las fuerzas argentinas recularon y dieron media vuelta.

Conclusión

Esta crisis nos enseña que sólo la voluntad chilena de ir a la guerra generó la paz. Los esfuerzos diplomáticos posteriores dieron frutos porque el bando argentino no podía obtener ganancias territoriales sin ir a las armas.

Sí bien las Fuerzas Armadas chilenas eran inferiores numéricamente a las argentinas, su unidad interna y estrategia de defensa clara les permitió salir airosas. Por el otro lado, el desorden político interno del gobierno argentino le dificultó el ímpetu final para ir a la guerra.

En 1978 enfrentados al dilema de deshonor o guerra, la Junta Militar chilena eligió la segunda opción, y en consecuencia obtuvieron paz. Ese fue su mayor legado para Chile.

 

 

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Fuente Foto Portada: La Tercera