Con la renuncia de Mauricio Rojas al Ministerio de la Cultura y el anuncio del “Museo de la Democracia” volvió al tapete el tema del Museo de la Memoria, donde se narran los atroces crímenes cometidos durante la dictadura de Pinochet, especialmente en manos de la DINA y el CNI. Pero este museo tiene un problema de origen grave, su historia es parcial.

En el Museo de la Memoria nos quieren hacer entender que un día en 1973 las Fuerzas Armadas simplemente se levantaron con el pie izquierdo y dijeron: “hoy es un buen día para torturar y matar gente”.  Tal pensamiento no solo es falaz, es peligrosamente incompleto si queremos evitar atrocidades en el futuro.

Si queremos entender cómo fue que llegamos a tal desastre debemos analizar un poco de la estructura social chilena de la época, las políticas de poder impulsadas por la izquierda radical y la estrategia antisubversiva francesa que adoptó el Ejército.

 

La pobreza crónica que empujó la “consciencia de clase”

La historia de Chile desde el 1900 hasta 1970 se puede resumir en un ejemplo de país cada vez más pobre y de difícil ascenso social debido a las nefastas políticas económicas impuestas por los sucesivos gobiernos, como la política de sustitución de importaciones [1], control de precios y productos, que se tradujo durante años en crecimiento per cápita negativo e inflación galopante.

El nivel de pobreza y todos sus consecuencias ya eran décadas antes tema de preocupación en Chile en lo que se llamó la “cuestión social[2] Esta precariedad terminó además en diversas protestas, muchas de ellas sumamente violentas, y su supresión terminó frecuentemente en matanzas, como: la huelga de los tranvías en 1888 [3] y la de la carne en 1905 [4], o las en la zona norte como la masacre de Santa María [5], sólo por nombrar algunas.

Esta situación social fue caldo de cultivo para partidos izquierda dura qué promovían la lucha de clases. Uno de los factores fundamentales para la unidad de una nación es concebir al colectivo nacional como el primario, pero la lógica de la lucha de clases daña tal colectivo al poner como colectivo principal la clase social. Esto genera un quiebre en el tejido social que es muy difícil de reparar. La situación llego a un punto de no retorno cuándo un porcentaje no menor de la izquierda en Chile consideró legítimo la violencia contra otros ciudadanos para solucionar los conflictos y llegar al poder.  Al final tal desarrollo político durante los años 60 varios grupos políticos de izquierda en Chile decidieron que la violencia contra otros ciudadanos era una manera legítima de hacer política; donde quemar, asaltar, tomar por la fuerza y asesinar estaba permitido ya que los otros eran patrones, jutres o esbirros capitalistas. En el fondo, enemigos de clase que no debían existir o ser desposeídos.

La gran desgracia de esta estrategia es que le enseñas a tu oponente a jugar el mismo juego: La violencia contra la izquierda se vuelve también legítima. Pasados los pocos años las Fuerzas Armadas se movilizaron, avivados por grupos políticos opositores al gobierno de la UP que decían: “nosotros también podemos jugar este juego, la izquierda es una clase que no merece existir o debe ser desposeída“.

La pregunta que nos debemos plantear es si la oposición a la Unidad Popular en Chile también cayó en tal violento tribalismo y que tan tribalista se volvió el Ejército.

 

El “cáncer marxista” y la guerra antisubversiva francesa

20180825_125536.jpgDos libros que recomiendo seriamente a todos los interesados en la historia chilena y contraterrorismo. Fuente foto: Autor

Hay algo brutal en la denominación “cáncer marxista”, un cáncer es algo a ser extirpado. Corresponde a un lenguaje qué deshumaniza completamente al oponente, ya no hay nada humano en él, puede ser eliminado sin miramientos. Frente a tal lenguaje solo puede esperarse lo peor: masacres como en la guerra civil en Yugoslavia, o Ruanda. Pero este no fue el caso, incluso comparado con la guerra civil chilena de 1891 murió poca gente.

El Coronel José Miguel Varela en sus memorias “Un veterano de tres guerras” nos relata cómo a lo largo de todo Chile grupos parlamentaristas empezaron a matar balmacedistas y quemar sus propiedades una vez sabido que Balmaceda fue definitivamente derrotado en Placilla. El sadismo no estuvo ausente: los generales a cargo de las fuerzas balmacedistas en Placilla fueron descuartizados por las tropas rebeldes y sus cabezas montadas en puntas de espada. Varela estima la totalidad de muertos en 12.500 personas [6]Personalmente recomiendo a todos leer el libro de Varela.  Para 1973, si hubiese sido únicamente violencia tribal lo que motivaba al Ejército este simplemente habría tomado a todos quienes consideraba opositores y los habría ejecutado en la calle, dejando quizás mucho más que tres mil muertos y desaparecidos  a lo largo de 17 años. ¿Por qué algunos pudieron irse al exilio con pocos problemas?, ¿por qué otros fueron asesinados y hechos desaparecer?, ¿por qué varios más fueron torturados y luego soltados?, ¿por qué algunos exiliados incluso les permitieron volver durante el mismo régimen militar?

Para eso debemos estudiar la lógica de la política antisubversiva que implementaron y a sus creadores: las fuerzas de seguridad francesas.

El General francés Paul Aussaresses relata en su libro “The Battle of the Casbah” cómo entre 1956 y 1957 aplicó en Algiers una política antisubversiva contra el FLN, grupo terrorista que buscaba la independencia de Algeria, que era parte de Francia. Su lógica era sencilla: el sistema policial y judicial ordinario no está en condiciones de combatir grupos subversivos, por lo tanto métodos poco democráticos deben ser implementados. Su táctica era simple pero brutal: infiltrar con espías los cuadros del FLN, salir en escuadrones de noche, secuestrar a los sospechosos señalados, torturarlos si se pensaba que tenían información valiosa, ejecutarlos y luego enterrar el cuerpo en una fosa común. En apenas un año derrotó al FLN y sus principales líderes estaban muertos, encarcelados o en el extranjero. La política implementada por Aussaresses dejó aproximadamente 3.000 muertos y se logró el objetivo político de Francia [7].

Tal “exitosa” estrategia antisubversiva fue luego exportada a otros países, entre ellos Chile [8]. Con tal táctica la DINA desarticuló el MIR en pocos meses. La única diferencia entre la ejecución de antisubversiva de la democracia francesa y la implementada por la dictadura militar chilena fue que la chilena eliminaba a sus propios connacionales, no extranjeros en otro país. Eso deja una herida interna que aún sangra hasta hoy.

 

Que otro haga el trabajo sucio

Ahora, la DINA y CNI aplicaban una estrategia brutal pero con pocas muertes comparadas con la población total del país. ¿Dónde está entonces tribalismo que supuestamente planteo? Es simple: tales torturas y asesinatos eran conocidos por los partidos de derecha que trabajaban con el gobierno. El tribalismo yace en que este grupo político toleraba o hacía vista gorda a tales atrocidades.  Mientras los muertos fueran de izquierda tales crímenes serían aceptados. La derecha en Chile simplemente dejó que otro ejecutara la violencia política contra el adversario tribal.

La derecha empezó a condenar tales muertes sólo cuando los grupos terroristas fueron eliminados y el grueso de los grupos políticos de izquierda aceptaron nuevamente la vía pacífica para la resolución de conflictos. Hay una cierta hipocresía y cobardía en condenar 30 años después el asesinato de alguien que te quería matar cuando otro hizo el trabajo sucio. Pero eso es para otro artículo.

 

Conclusiones

2018_08_25_12_59_17_museo_de_la_memoria_chile_Google_Search_Opera

No importa cuantas veces quieran ignorarlo, el Museo de la Memoria es peligrosamente parcial. Lo mostrado en el Museo de la Memoria debería ser un recordatorio de las consecuencias de abandonar el diálogo político cómo método de solución de conflictos en una polis. Debería mostrar el riesgo de caer en violencia tribal y olvidar que el colectivo nacional es más importante que cualquier diferencia colectiva de clase social o color político.

En la medida que la izquierda siga teniendo amnesia selectiva de sus propios actos jamás habrá reconciliación en Chile. Y en buena medida seguirá siendo así mientras la derecha, hoy en el poder, no tenga la valentía de exigírselo públicamente.

 

Sigue mi blog en Facebook:

https://www.facebook.com/plumahoplita/

 

Fuente otras fotos: http://archivomuseodelamemoria.cl

[1] https://www.researchgate.net/publication/28172399_Chile_de_la_industrializacion_mediante_sustitucion_de_importaciones_a_la_liberalizacion_y_diversificacion_comercial

[2] http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-679.html

[3] http://www.estudioshistoricos.uchile.cl/CDA/est_hist_simple/0,1474,SCID%253D18811%2526ISID%253D650%2526PRT%253D18809,00.html

[4] http://www.estudioshistoricos.uchile.cl/CDA/est_hist_simple/0,1474,SCID%253D18812%2526ISID%253D650%2526PRT%253D18809,00.html

[5] http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3604.html

[6] http://revistasantiago.cl/un-veterano-de-tres-guerras/

[7] https://www.amazon.com/Battle-Casbah-Terrorism-Counterterrorism-1955-1957/dp/1929631308

[8] http://www.memoriaviva.com/criminales/criminales_a/aussaresses_paul.htm