@RevistaPuaj publicó un video en YouTube sobre los malones araucanos en la Argentina. Como siempre en muchos círculos argentinos, publica un mito sobre Chile que se viene repitiendo desde el s. XIX: que éramos responsables de tales malones.
Su video se puede ver aquí.
La descripción de cómo actuaban los malones es detallada y, en mi opinión, correcta. Pero sus comentarios sobre Chile demuestran un profundo desconocimiento de la historia chilena.
Falsedades sobre Chile
La primera señal de alerta sobre su desconocimiento de Chile es al afirmar en el min 5:20 que “los criollos chilenos empujaban cada vez más a los araucanos hacia el sur y a la cordillera”, lo que obligó a los indios a cruzar los Andes.
La frontera de Chile con los araucanos fue el río Biobío, y de manera estable entre 1598 hasta 1862. Salvo Valdivia y la isla de Chiloé, la Capitanía de Chile no logró más avances territoriales. El resto de las ciudades o fuertes al sur del Bio-Bio fueron abandonados o arrasados por los araucanos en 1599.
El segundo punto salta en el minuto 22:00. Cuando afirma que los malones se debían a que los araucanos vendían lo robado, especialmente en Osorno, Puerto Montt y Valdivia. Tal historia es altamente dudosa.
Osorno fue destruida el año 1600 y recién reconstruida a partir de 1793. Pero luego de la independencia fue casi abandonada, llegando a tener apenas 780 habitantes en 1834. Principalmente por la misma inseguridad de la región. Difícil de creer que había “grandes ganaderos” que compraban el ganado.
Puerto Montt fue recién fundado en 1853 y solo tuvo un crecimiento con la posterior llegada de colonos alemanes.
Valdivia fue la única ciudad al sur del Biobío que sobrevivió de manera casi continua. Pero era pequeña y pobre. En 1850, tenía aproximadamente 8k-9k habitantes, mayoritariamente chilenos, huilliches y mestizos, antes de la llegada de colonos alemanes. Vicente Pérez Rosales la describe en un estado de “caos”, con baja densidad poblacional y desarrollo limitado.
La llegada constante y por años de “miles de cabezas de ganado” a Chile desde la Argentina mediante comercio con los araucanos es algo de lo que no hay registros en documentos chilenos. Si bien Vicente Pérez Rosales describe un par de oficiales de ejército involucrados en malones, es la excepción, no la regla.
Por lo demás, tal como indica Barros Arana, no solamente Chile era un país muy pobre, sino que además su aristocracia era de una gran pobreza material. La riqueza en Chile, como la imaginamos actualmente, sólo llegó con los ingresos del salitre post 1879.
Si bien Puaj no repite las acusaciones más inverosímiles, como que los caciques que atacaban la pampa tenían doble vida en Chile siendo oficiales militares o funcionarios de gobierno, no hace un análisis crítico. Tampoco lee la historiografía chilena.
Si leyera la historia chilena, se daría cuenta de que Chile era también un país bajo asedio araucano. Indica Barros Van Buren que 53k españoles y criollos murieron en la guerra de Arauco entre 1541 y 1774. No por nada se apodaba a la Araucanía el “Flandes Indiano”
El fracaso de la Argentina frente al guerrero de la pampa
Con todo lo mencionado antes, no pretendo insinuar que comercio de ganado y bienes robados en la Argentina no hayan sido vendidos en Chile. Solo quiero destacar lo implausible que esta haya sido la principal razón de los malones.
La razón de tales malones se debe a tres factores.
- Una cultura guerrera
- Geografía y ganadería
- Caos político y debilidad argentina
El primer punto es el más significativo. En la cultura araucana, como en muchas otras culturas primitivas, la mejor muestra de hombría era ir a combatir a tus enemigos, darles muerte y robar sus mujeres y bienes. Grandes imperios a caballo destacaron por tales valores: como el Comanche y los mongoles. Comerciar lo robado era un plus, no la razón de fondo de su existencia. Tal civilización guerrera estaba condenada a chocar con una occidental. Una de las dos sería destruida.
La segunda razón es geográfica y ecológica. El ganado bovino y equino pudo reproducirse muy fácilmente en la pampa argentina. Tal como indica von Rauch en su libro “Historia de las Guerras Argentinas”, ya desde 1580, se habían multiplicado de manera prodigiosa. Tal fuente de alimentos atraería población humana para alimentarse. A diferencia de Chile, con un 80 % de montaña, la pampa húmeda es de fácil cruce y muy fértil.
La debilidad argentina y el caos político.
La tercera razón es aún más lapidaria. Indica von Rauch que el tamaño de los malones tenía directa relación con la situación política argentina. Por ejemplo, entre 1735 y 1737, España y Portugal entran en guerra por la llamada ‘Banda Oriental’. En 1737, aprovechándose del pánico, se ejecutaron los malones araucanos más grandes vistos hasta el momento.
De la misma forma, durante el gobierno de Rosas, los malones se redujeron al mínimo. Ya que este realizó ataques en su territorio en los años 1834, 1839, 1844, 1845 y 1849. Por supuesto, con la caída de Rosas los malones recomenzaron.
Los malones se intensificaron con el inicio de la guerra civil, entre 1853 y 1860. Indica von Rauch que los ataques fueron furiosos: Entre 1854 y 1855, el ejército argentino sufrió 2.5k bajas. La provincia de BA perdió 64k km² de territorio. Saladillo, Pergamino y Tandil fueron devastadas.
Por supuesto, los malones se intensificaron de nuevo con la guerra de la Triple Alianza. Como señala von Rauch, también el “tributo” que debía para el gobierno argentino a los indios “amigos” tuvo que ser aumentado. En 1874, el gobierno argentino gastaba más en sobornos a los araucanos que en su marina.

Chile, si bien sufrió malones, no fueron del nivel argentino por las razones evidentes: Tuvo en la frontera a los «Tercios de Arauco». El primer ejército profesional de América, creado por el gobernador Alonso de Ribera en 1603. Después de la independencia, Chile logró rápidamente la estabilidad política, lo que hacía al país un blanco poco palatable para los araucanos.
Buscando un chivo expiatorio
Es evidente, frente a todo lo expuesto, que la razón de los malones sufridos por los argentinos no se debía a «inescrupulosos ganaderos chilenos», sino a la misma debilidad de tal país durante el s. XIX.
Culpar a Chile de tales ataques es un instinto humano de buscar un chivo expiatorio, en vez de aceptar las fallas propias.
Nota del autor: Lamentablemente, no podré ser tan detallado con las fuentes como en otras oportunidades. WordPress está eliminando el formato HTML, que suelo usar. Y como tengo el tiempo muy limitado, no he podido encontrar un acomodo.
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