En un artículo pasado hablé de lo dañino que es el uso de las redes sociales como consumidor, especialmente si las usas en un dispositivo móvil. Ahora quiero dar la vuelta la tortilla, y hacerlo desde la perspectiva de tener que producir contenido en ellas. Producir contenido, sea en Twitter*, YouTube, Facebook, u otros, tiene una serie de efectos negativos para sus productores.
El algoritmo castiga la calidad
El primero de estos es la constante necesidad de estar lanzando contenido. La única manera que los Dioses del Algoritmo de cada red social te bendigan, es producir contenido de manera muy regular. Esto tiene un problema grave: es imposible garantizar buena calidad de contenido si uno está constantemente produciendo algo contra el tiempo y por el mero hecho de tener que publicar algo.
Lo que publicas en Internet es para siempre
Mi máxima en las RRSS es que lo que publicas en internet es para siempre, no importa qué tan rápido lo intentes borrar. Por lo mismo, no quiero publicar algo si no estoy absolutamente seguro de que es correcto. A lo largo de los años he visto como muchos Youtubers, varios expertos en su área, terminan publicando cosas fuera de su campo de conocimiento, para lo luego ser destrozados por otras personas que sí son expertos en tal tema. Tener que publicar por el hecho de publicar (y justificar ingresos) atenta contra la calidad del contenido. Lo mismo pasa con los comentaristas en Twitter, ¿cuántas han publicado su opinión para volverse un meme, ya que habían publicado semanas antes una opinión totalmente contraria?
Persiguiendo los «me gusta» y las visitas
En cuanto pasé de WordPress a Twitter, me di cuenta de lo adictivo y peligroso que es andar persiguiendo los «me gusta», ser compartido y comentado. Empecé también a buscar temas que podían generar más respuesta, buscar la hora y los días cuando hay más gente conectada e incluso ver qué es lo más leído para publicar al respecto. Esto es dañino, porque te impulsa a escribir en una forma que genere polémica, usar títulos clickbait, etc. Mi interés original era escribir artículos que fueran perennes, no únicamente relevantes por una semana.
Atrapado por tu propia audiencia
Otra debilidad de las RRSS es tu propia audiencia. En la medida que desarrollas seguidores, estos esperan que siempre hagas el mismo contenido. En cuanto publicas algo que atenta a sus sesgos, te atacan y dejan de seguirte: Usualmente pierdo seguidores de Argentina si hablo de las «Falkland», o seguidores chilenos de derecha si crítico el «modelo prusiano». Para perder seguidores de izquierda me basta mencionar exacta y objetivamente la última metida de pata de Gabriel Boric. Afortunadamente, no gano, ni pretendo aún, ganar dinero con esto. Pero es evidente que quienes usan Twitter o YouTube para generar ingresos, tienen que tener en cuenta los sesgos de sus seguidores y benefactores antes de publicar algo.
Pocos leen realmente
Muchos usan Twitter para matar el tiempo, otros para informarse superficialmente de las noticias (La mala calidad de la prensa actual es otro largo y deprimente tema). Twitter no es el lugar adecuado para publicar temas extensos. Unos pocos caracteres por publicación y decenas de publicaciones generadas por segundo en tu muro atenta contra leer contenido que requiera cierta extensión.
Hay una luz al final del túnel
Pese a todos los problemas, hay cosas buenas. Mis mejores dos publicaciones, con sobre 400 mil visitas, fueron de temas perennes, nunca dejarán de ser interesantes. El feedback que recibí del público indica que hay temas que pueden interesarle a miles de personas y ellos pueden leer extensamente si quieren. El truco, quizás, fue que tales artículos habían sido originalmente hechos para mi blog, donde no tengo las limitantes de espacio.
Aparentemente, la estrategia correcta es usar Twitter sólo como un lugar de promoción, siendo plumahoplita.com el lugar completo del contenido. Y como es imposible publicar algo nuevo todos los días, un compromiso aceptable es republicar un par de veces el último artículo.
Y, parafraseando un famoso poema, con mis textos no pretendo hacer la revolución, ni ganar dinero con ellos. Menos aún pretendo hacerme mundialmente conocido (sobre todo si decidí escribir en la lengua de Castilla). Con estos textos pretendo ordenar mis ideas y ayudar a quienes me siguen a entender el mundo real sin sesgos o idealismos, sino tal cual es.
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Imagen generada con la IA de WordPress
*No me gusta el nombre «X», prefiero aún «Twitter», principalmente porque no me gusta cambiarle el nombre a las cosas
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