Hoy en Chile y el resto del mundo está muy de moda lo que hoy se llama “lenguaje inclusivo” llegando a las más altas esferas políticas de nuestro país. Nuestro presidente, Sebastián Piñera, habla usualmente de “chilenos y chilenas”, la Cámara de Diputados ahora se llama “Cámara de Diputadas y Diputados”

Un conocido mío de izquierda, que tiene familiares torturados durante el régimen de Pinochet, tenía también la tendencia de tratar de escribir e incluso hablar en lenguaje inclusivo. Palabras como “amigues”, “todes” o “amigos y amigas” eran usual en su vocabulario. Dado su experimentado uso en tal estilo comunicacional, le escribí diciendo que planeaba escribir sobre las víctimas de la dictadura chilena (1973-1989) y quería hacerlo de una manera tal que “no invisibilizara al sexo femenino”. Pero además tenía dudas de cuál sería la forma correcta, por lo que le escribí varios ejemplos para que me diera su opinión de la manera más apropiada de escribir: “Torturados y Detenidos Desaparecidos”

  • Torturadxs y Detenidxs Desaparecidxs
  • Torturad@s y Detenid@s Desaparecid@s
  • Torturadas y torturados y detenidas desaparecidas y detenidos desaparecidos
  • Torturadas y detenidas desaparecidas y torturados y detenidos desaparecidos
  • Torturades y detenides desaparecides

Le indique además que tal formulación debía poder pronunciarse tal como se escribe. 

Mi conocido me dijo que “era un hijo de p**a sin respeto por los muertos ajenos” y no me volvió a contestar. Recién pasado algunos días me contactó de nuevo, más calmado, y me dijo que la mejor alternativa era la última, pero me rogó no hacer algún audio o podcast tratando de pronunciarlo ya que parecería burlesco y poco serio respecto un tema tan grave y delicado. Le respondí entonces con una contra pregunta, ¿si usar “lenguaje inclusivo” podría ser poco serio y burlesco para hablar de las víctimas de Pinochet, acaso no lo sería también para el resto de las cosas? Frente a esa pregunta admitió que tal lenguaje le ocasionaba también frecuentes problemas, pero era “necesario para hacer una sociedad más igualitaria”.

Hoy a nivel mundial está bastante de moda el uso de “lenguaje inclusivo” y al mismo tiempo tiene fuertes detractores, ahora salieron recomendaciones de la ONU que han sido un hazmerreir, tal como indicaba el comentarista británico Piers Morgan: “en vez de salvar vidas la ONU se preocupa de esta basura”1.

¿Cuál es el origen ideológico y/o fundamento científico que tal cambio del lenguaje puede efectivamente lograr una sociedad mejor?, ¿hay algún estudio que demuestre que usar un lenguaje sexualmente “igualitario” o feminizado se traduce en una sociedad más igualitaria? Debemos ir por partes

Los idiomas si cambian

Frente a los argumentos en contra del lenguaje inclusivo muchos pueden indicar que los lenguajes están en evolución constante. Eso es completamente cierto, en castellano ya no se escribe “murciégalo” sino “murciélago”. La RAE, para mi espanto, indicó que “sólo” ya no necesita llevar tilde. La desaparición de antiguos oficios y la llegada de nuevos ha dejado a muchos sustantivos y verbos en desuso y generado nuevas palabras o significados. Palabras que antes se escribían con “ph” ahora se usa “f”. La lista es larguísima.

Pero la RAE si indica claramente: una cosa es cambiar palabras o expresiones, otra cosa muy distinta es cambiar la gramática. La RAE ha combatido tenazmente tales intentos de introducir el lenguaje inclusivo, tal como señaló hace poco: “están confundiendo gramática con machismo” y “Las lenguas se rigen por un principio de economía; el uso sistemático de los dobletes, como miembro y miembra, acaba destruyendo esa esencia económica2.

Hay varias maneras en que los lenguajes cambian, ya mencionamos arriba el posible cambio cuando se pierden o ganan oficios. Otro gran cambio que un lenguaje puede sufrir es su fuerte simplificación o creolización, como supuestamente ocurrió con en inglés durante la edad media al entrar en contacto con lenguas totalmente distintas3. El castellano perdió también el uso de sustantivos neutros que existían en el latín al volverse un idioma aparte, pero manteniendo artículos neutros (lo bello, lo feo)4.

Lo que estamos viendo hoy en día, es un cambio que se intenta imponer desde instituciones ideologizadas sobre el resto de la gente.

¿De dónde viene el lenguaje inclusivo?

Como ya he escrito en artículos anteriores como aquí y aquí. La idea del lenguaje inclusivo proviene de las carreras humanistas que promueven el “Constructivismo Social”:

“Corriente de pensamiento que sostiene que todas las características humanas y culturales son socialmente construidas. Además estos constructos sociales son meramente dinámicas de poder entre grupos de personas, cuyo común denominador es el sexo, raza e identificación sexual.

Bajo esta mirada, sostienen los autores, cualquier estudio científico basado en datos duros o verdades objetivas son “problemáticos” y deben ser combatidos. Esta corriente de pensamiento va muy en línea con una propuesta posmoderna donde no existen verdades objetivas, solo subjetivas y además con la Teoría Crítica o también llamada Escuela de Frankfurt que busca, entre otras cosas, combatir cualquier forma de dominación dentro de la sociedad.”

Entre sus autores más reconocidos se pueden mencionar a Judith Butler y Robin DiAngelo (autora del bestseller “Fragilidad Blanca”). 

Una crítica que hacen varios pensadores y comentaristas a esta corriente de pensamiento es la forma horrendamente ofuscante y alambicada de escribir, que es el caso particular de Butler. Como indica Douglas Murray en su libro ‘The Madness of Crowds’: “tal forma de escribir solo tiene el propósito de ocultar tus verdaderas intenciones”.  La forma de pensamiento es tan poco seria, pero a la vez con una prosa tan convolutada, que un grupo de tres autores pudieron publicar una serie de papers hilarantemente falsos en Journals de Ciencias Sociales, como ya mencioné en otro artículo.

Según esta vertiente de pensamiento, el uso del lenguaje inclusivo permitiría destrabar las estructuras de poder del “patriarcado” y “racismo estructural” de nuestra sociedad al visibilizar más al género femenino. Podemos mencionar ejemplos latinoamericanos: como cita Xochitl Leyva Solano en la introducción de “En tiempos de muerte: cuerpos, rebeldías, resistencias”5 el “uso de la ‘x’ permite una pluralidad al tiempo que destruye la idea patriarcal de ‘hombre’ como sujeto universal y permite ir más allá del binomio hombre-mujer”. Haciendo gala de un lenguaje similar a Butler, Leyva escribe:

“Luego de dos años y medio de trabajo, se agolpan en mí imágenes, emociones, dignas rabias, (des)esperanzas, que me conducen a preguntarme cómo ser consecuente con el sentido profundo de este libro y redactar una “abertura” rebelde que, además, nos teja con antecesoras y contemporáneas, quienes, desde múltiples lugares y formas, han irrumpido en, intervenido o transgredido la vida normalizada, la academia y la escritura dominante e, incluso, la rutinización en partidos políticos, ONG, movimientos y redes. Quizás una forma, un tanto radical, sería no escribir nada y dejar que lxs lectorxs descubran su contenido por sí mismxs. Otra opción podría ser no atarse a marcos teóricos o formas institucionalizadas que dictan cómo “se debe” escribir una introducción. He tomado este segundo camino para, a la vez, hacer carne el principio maya-tseltal del Ich’el ta muk, o sea, reconocer la grandeza de cada unx: en este caso, de cada ensayo, conversa e intervención poética que lo componen. Todos son escritos insurgidos desde nuestros cuerpos racializados de mujeres indígenas, negras, prietas, mestizas, manchadas, de color, así como lesbo trans* y feministas. Y por qué no?, también desde el privilegio rebelde.” 

Falsos supuestos del lenguaje inclusivo

Uno de los mayores supuestos de quienes promueven tal lenguaje, es que permitiría “visibilizar al género femenino” y hacernos más conscientes de su existencia y experiencias vividas. Bajo tal hipótesis la mayor parte de las culturas que usan una lengua feminizada debería ser más abierta e inclusiva, mientras que culturas con una lengua masculinizada deberían reprimir más a las mujeres. Veamos algunos ejemplos.

El autor Mo’ámmer Al-Muháyir hace un detallado resumen de varias lenguas para poner a prueba tal supuesto, los resultados son reveladores, la correlación podría incluso ser la contraria6. Uno de los lenguajes con mayor uso de substantivos y reglas gramaticales de uso en femenino es el árabe, lenguaje de una cultura abiertamente machista e intolerante. El caso contrario es Islandia, país conocido por su paridad de género, pero con un lenguaje fuertemente enfocado en el uso del masculino para seres y objetos femeninos.

Sin entrar en el detallado análisis de Al-Muháyir la conclusión es clara: no hay fuente o estudios serios que demuestren fehacientemente cambios en una sociedad o grupos de personas simplemente por usar un lenguaje “inclusivo”. Las propuestas sobre las que se basa la noción de “visibilizar a la mujer” son pseudociencia. Como ya he escrito latamente en otros artículos, el concepto que occidente es una sociedad “patriarcal que somete a la mujer” y que el género es un “constructo cultural” no resisten un escrutinio serio.

Problemas prácticos del lenguaje inclusivo

Hay otra serie de problemas de uso diario con el lenguaje inclusivo, entre los que se pueden mencionar:

  1. Cacofonía y repetición: el uso de tal forma de hablar se presta para trabalenguas que restan seriedad al interlocutor. Por ejemplo, usar en una conversación contantemente la frase “amigos y amigas” o “ingenieros e ingenieras” es sinceramente agotador y distrae.
  2. No hay reglas unificadas para su uso: cada persona parece usarlo de su propia manera, desde “amig@s” pasando por “amigxs” hasta “amiges” (pero se pronuncia amigues). 
  3. Se puede prestar efectivamente para confusiones y burlas, si se debe usar ahora la palabra “Presidenta”, ¿por qué no usar entonces las palabras “artisto” o “periodisto” o “dentisto” para referirnos a un hombre que ejerce tal profesión? ¿O acaso la lengua castellana no está invisibilizándolos según la misma lógica de la Teoría Crítica?
  4. Es contraproducente para emitir un mensaje y puede distraer completamente al interlocutor. Uno de los mejores ejemplos al respecto sucedió el año 2018 en el senado uruguayo, donde un simple proyecto de ley para modernizar el Estatuto de Funcionarios del Servicio Exterior se transformó en una trifulca sobre “lenguaje inclusivo”, poniendo incluso en riesgo la aprobación de la mencionada ley7.

El lenguaje inclusivo, otra versión refinada de la siutiquería

Pese a todas estas criticas, mucha gente sí está usando tal lenguaje, especialmente de manera escrita. ¿Quieren estar a la par con los tiempos? ¿efectivamente lo usan por ser bienintencionados?, ¿están cegados ideológicamente por el posmodernismo? ¿o hay otra razón? Por lo menos en Chile puedo mencionar una posible respuesta.

A comienzos del siglo XX se acuñó en Chile la palabra “siútico”. Con ella se hacía referencia a las personas de baja condición social que intentaban subirse el pelo usando palabras en inglés o francés. Según cuenta Guillermo Parvex, en el libro “Un Veterano de tres guerras”, tal moda llegó a extremos a mediados de 1910: En muchos restaurantes de Santiago el menú estaba escrito en francés y los meseros ignoraban a los clientes si no eran capaces de pronunciarlo o pedían las cosas en castellano8

Por lo menos en mi experiencia sus usuarios son, casi sin excepción, de clase media/alta con estudios superiores y muestran un constante deseo de mejorar la sociedad y denunciar las “injusticias del sistema”. No quieren aparentar ser más ricos, sino mostrarse más morales y virtuosos que el resto.

Tengo la tesis personal que quienes usan el “lenguaje inclusivo” sufren una forma avanzada de siutiquería. Pero sus usuarios no pretenden ser de otra capa social, sino que pretenden ser “más buenos” y quieren informar públicamente que desean “una sociedad más inclusiva”.

Conclusión

El lenguaje inclusivo se basa en pseudociencia sin base sólida alguna gestada en las carreras humanistas más radicalizadas, tampoco ayuda a quienes pretende visibilizar. Una cosa es que los lenguajes cambien palabras de manera natural con el tiempo o simplifiquen su gramática por contacto con otros idiomas. Otra cosa muy distinta es intentar forzar el cambio del lenguaje por motivos ideológicos que no tienen ningún sustento científico ni razón práctica.

Así que ya sabes, si te topas con alguien que insiste en usar el lenguaje inclusivo puedes decirle que vas a ir a ver un artisto que quiere hacer una performance sobre los detenides desaparecides.

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Bibliografía

  1. [Volver] Cain D, 2020, PIERS’ PEEVEDPiers Morgan blasts the United Nations’ ‘garbage’ gender-neutral language list and demands an end to culture wars, The Sun, extraído el 08.10.2020, https://www.thesun.co.uk/tvandshowbiz/11654907/piers-morgan-blasts-united-nations-ridiculous-gender-neutral-language/
  2. [Volver] Editorial, 2018, El problema es confundir gramática con machismo: RAE, Diario El Universal, extraído el 08.10.2020, https://www.eluniversal.com.mx/cultura/el-problema-esta-en-confundir-la-gramatica-con-el-machismo-rae
  3. [Volver] Görlach M, ‘Middle English – a creole?’, Linguistics Across Historical and Geographical Boundaries, Part 1, Mouton de Gruyter, 1986 pp. 329ff.
  4. [Volver] Rodríguez Díez Bonifacio , 2003-2004, Del latín al romance en español: la evolución del género de los pronombres, Contextos,XXI-XXII/41-44, (págs. 19-117)
  5. [Volver] Leyva Xochitl, Icaza Rosalba (coordinadoras), 2019, ‘En tiempos de Muerte: Cuerpos, Rebeldías, Resistencias’ Buenos Aires y San Cristóbal de Las Casas, Clacso, Cooperativa Editorial Retos, ISS / EUR (Tomo IV). Pdf para descarga
  6. [Volver] Al Muháyir, Mo’ámmer, 2018, ‘El Masculino Genérico, ¿signo lingüístico o signo ideológico?’, Nullius in Verba Site; 1-34, accedido el 08.08.2020 https://nulliusinverbasite.com/el-masculino-generico-en-castellano-signo-linguistico-o-signo-ideologico/. Pdf para descarga
  7. [Volver] Gold Natalia, 2018, El Lenguaje inclusivo en el Parlamento: ejemplo de Bordaberry y el enojo de Constanza Moreira, El Observador, accedido el 16.10.2020 https://www.elobservador.com.uy/nota/el-lenguaje-inclusivo-en-el-parlamento-el-ejemplo-de-bordaberry-y-el-enojo-de-constanza-moreira–2018812500
  8. [Volver] Parvex Guillermo,2018, Un Veterano de tres guerras, Ediciones B