De Rodeo y democracia

por Emilio Meneses

Dada mi juventud fuertemente ligada al campo, voy a dar un par de comentarios sobre el Rodeo, deporte que desaparecerá, para dar un par más perspectivas al respecto y que por alguna razón misteriosa el 87% de Chile solo se acuerda de ella en septiembre.

El rodeo es el deporte con más gente afiliada en Chile después del fútbol. Pero parece desaparecer del mapa político o de la contingencia entre el 20 de septiembre hasta el 31 de agosto del año siguiente. Sólo en fiestas patrias vuelve el rodeo como invitado de piedra a algunas medialunas de la capital y fotos contra el rodeo son compartidas en las redes sociales.

La razón del olvido es clara: es un deporte vinculado completamente al mundo rural con poca o escasa conexión al mundo urbano. Según el INE el año 2010 apenas el 13% de la población nacional vivía en zonas rurales. Es un porcentaje de la población que sigue disminuyendo, cada año más y más personas del mundo agrícola dejan ese mundo y se suman a las masas citadinas para buscar mejores oportunidades económicas. Como yo también lo hice, preferí no trabajar o vivir en él.

En ese mundo donde no hay fines de semanas, donde se arrea el ganado respirado polvo bajo el sol y más de una vez tienes que matar y destripar tu almuerzo; ahí tiene su origen y cenit el rodeo.

Mi experiencia personal con el rodeo

Honestamente nunca tuve interés por el rodeo ni de niño ni de quinceañero, pero a los 18 años me sorprendió de sobremanera cómo varios políticos de izquierda criticaban de manera furibunda el rodeo durante fiestas patrias, pero lo ignoraban completamente en la temporada de campeonatos de abril de lugares como Lampa, Melipilla, Talagante, Limache, Limarí, Los Andes y un largo etcétera. Su postura era netamente para la foto y quizás intentando “deconstruir” lo que concebían como valores nacionalistas conservadores. Hoy la posta la han recogido grupos animalistas de diversa índole y con posturas cada vez más ideológicamente radicalizadas, convirtiendo a personas con buenas intenciones en alguien dispuesto a agredir a otros con tal de imponer su visón. Y el siglo XX nos enseña que no hay nada más peligroso que imponer una supuesta buena causa por la fuerza. Hay un germen profundamente tiránico en esos grupos. Esa fue mi gota en el vaso para apoyar el rodeo.

Uno puede alegar que en el rodeo se maltrata los animales y es un deporte innecesariamente cruel. Pero nuestra experiencia como familia de ganaderos cuenta también otra cosa: arrendábamos nuestros novillos en engorda en abril y mayo para varios rodeos en la zona metropolitana para luego seguir el proceso de engorda hasta septiembre, y con rabia veíamos que los novillos sufrían más daño en el viaje en camión que en el rodeo mismo. ¿Habían golpes, moretones y a veces costillas rotas en el rodeo?, sí. ¿Habían huasos que maltrataban innecesariamente a los animales?, ¡siempre! Pero el enemigo número uno de nuestros novillos no era el huaso sino el camionero, un desarraigado ser urbano. Un camionero no le interesaba que nuestros novillos pasaran horas sin beber y a todo sol, sólo llegar a su destino. Al final dejamos de arrendarlos a los rodeos por el estrés que causaba todo el trajín a los animales. Ellos perdían más kilos de peso que el dinero que ganábamos.

Ignorando un mundo construido en fuerza y mostrando sus propios prejuicios

protesta

Fuente foto http://www.elciudadano.cl

La mayor crítica que  tienen los detractores del rodeo es lo violento que es con los animales, tal aseveración solo tiene sentido para alguien que nunca ha tenido que cambiar de corral a un novillo o un toro,  vacunarlo o simplemente arrearlo. Sigue siendo un animal entre 250 y 500 kilos que puede matarte si te pierde el miedo. Tampoco entiende razones o argumentos, solo comprende jerarquía y fuerza. Y si no tienes un caballo o una picana (vara con un clavo en la punta) tus chances contra él son pocas. El rodeo nació como actividad para mover, apartar y detener ganado con el caballo, mostrando la destreza de los corraleros. El ganado vacuno, si bien es domesticado, no fue seleccionado para ser animal de compañía sino para consumo, no elegimos los más tranquilos y amigables para reproducirse, sino los que producen más carne y leche. Y a los terneros se les castra, precisamente porque un novillo es más manso y menos peligroso que un toro.

Es fácil criticar el rodeo cuando no se conoce el contexto de la actividad en donde nació. El muy sencillo lamentar el supuesto sufrimiento del novillo si nunca fuiste embestido por uno, cómo me pasó a mí dos veces.

Otro tema que me preocupa es la virulencia con que tales grupos animalistas intentan detener rodeos. Ya hay casos incluso de medialunas incendiadas [1]. Consideran su posición moral tan elevada que cualquier acto es justificable. Un segundo punto sorprendente son los prejuicios que salen a la luz en tales críticas: Los más de izquierda suelen comentar que los huasos son sólo la “elite” local y que los trabajadores agrícolas pobres no gastan su dinero en ser huaso [2]. Los más urbanos o elitistas tratan a los huasos de “pobres ignorantes de campo”. Tales comentarios dicen  más de quienes los emiten que sobre las personas que critican. Sólo aquellos que vivieron el acto de arrear, vacunar y matar y faenar un novillo se darán cuenta que tratar el rodeo per se cómo violento o abusivo tiene poco sustento al compararlo con la actividad ganadera y agrícola en su conjunto.

 

El fin del rodeo

El rodeo en el largo plazo desaparecerá. Pero no lo hará gracias a movimientos animalistas o personas bienintencionadas que viven en Internet. Tales personas no creo que sepan la diferencia entre una ternera y un novillo; y quizás lo más cerca que han estado de un pollo es en el congelador de un supermercado. El rodeo subsiste hoy sin problemas fuera de las ciudades, ahí donde los animalistas no se atreven a ir por la mala conexión de internet.

Desaparecerá simplemente porque el mundo rural está en proceso de extinción, no sólo en Chile sino a nivel mundial. La fuerte competencia de precios, la verticalización del negocio del agro y la propia inestabilidad endémica del negocio agrícola genera la quiebra constante o fusión de empresas. Esta ha sido la norma durante los últimos 70 años.

Al final del día será mala la desaparición del rodeo, porqué implicaría la desaparición de la cultura agrícola. El agro, en la historia de occidente ha estado directamente vinculada a la aparición de la democracia: fueron los terratenientes hoplitas quienes crearon la primera democracia en Atenas, fueron ganaderos vikingos en hacer sus primeros parlamentos: los Things. Fue en Norteamérica, una sociedad agrícola donde el 70% de la población masculina era terrateniente donde se fundó la democracia moderna. Tales sociedades se basaban en la igualdad de sus ciudadanos para la toma de decisiones, el respeto de la propiedad privada, el deber de tomar armas para defender la patria, el honor familiar y dejar descendencia para el futuro. Los grandes centros urbanos, salvo honrosas excepciones, han sido históricamente sólo lugar fértil para dictaduras y populismo.

Y en el futuro, que el rodeo desaparezca, implica que la geografía donde nació occidente y la democracia moderna habrá desaparecido también.

 

[1]  http://www.radiomagallanes.cl/noticia.php?id_not=42965

[1] http://laprensaaustral.cl/archivo/presumen-intencionalidad-en-incendio-que-destruyo-la-medialuna-d/

[2] http://www.mapuexpress.org/?p=310

Fuente foto portada:

http://www.flickr.com/photos/25798107@N02/3672060191/in/photostream/

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